La rebeldía nublada



      Cuando las nubes cubren el cielo y todo es en tonos de gris y negro, el tiempo se detiene, es tiempo para resistir a la penumbra del olvido, a la indiferencia del mismo tiempo, a la impunidad de la vida contra ella misma.

¡Resistencia! Que el pueblo es de carne, hueso y espíritu de guerra. Y somos cómplices del delincuente que roba nuestros suspiros, que arrebata nuestra calma, que apresa nuestra intuición, que alimenta nuestros miedos, que lo vende todo hasta dejarnos matarnos entre nosotros mismos, por lo que sobra y no alcanza para nadie, que pisotea nuestra dignidad, que arrebata nuestra esperanza y se esconde en mil mascaras de plástico, la falsedad y la hipocresía en desmedida.

Luego vamos de cara al sol, a las estrellas que nos salvan de la ilusión de grandeza. Vamos al ritmo de latidos de corazones estremecidos, suena el tum tum de los tambores en fiesta, se encuentran danzantes y músicos para unir todas sus fuerzas y gritar al unísono que no nos vamos a rendir, que no vamos a servir de moneda de cambio y que vamos a continuar danzando.

Cuando las nubes hacen sombras en los montes verdes y forman otros mundos que se entrelazan por el viento, es el tiempo de levantarse ante la imposición del que se dice un “ser humano”, levantar la mirada de frente al enemigo y fijar en los ojos la esperanza solidaria. Y somos adversarios del que dice ser invencible y que se pasa por invisible, que controla nuestros impulsos, que condiciona nuestra conciencia.

Por eso vamos siguiendo los tambores de la magia, de la guerra, de la fuerza que viene vibrando desde la tierra, porque somos de ella, hijos de la tierra.
HOODFELLA KUNG FU 2015                                                       …:

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